ESPESO EL CHOCOLATE

ESPESO EL CHOCOLATE

Alma Karla Sandoval

 

Llegó a la una y media. Más de dos horas después. Había gente esperándolo desde las diez de la mañana. No abarrotó la explanada de lo que antes era la terminal de los Pullman de Morelos. Apareció entre porras, aplausos, salves, carpetas, sobres manila, oficios que tres de sus ayudantes recogieron sin darse abasto entre las vallas. Avanzó en medio de pancartas fosforescentes. Una, de Aleida Romero Sánchez, decía: “Señor Presidente, ayúdeme, estoy sola con una deuda de $220, 000”. Otra pedía escuelas para todos porque no se han reconstruido las suficientes. Una más que se le pagara a la UAEM. Con todo, el coro era parejo: “¡Es un honor estar con Obrador, es un honor, estar con Obrador!” En el templete ya lo esperaba parte de su comitiva: la Doctora Olga Sánchez Cordero, la primera Secretaria de Gobernación; la Maestra Alejandra Frausto, Secretaria de Cultura; el Gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo y otros mandos. Escuchó los discursos de una profesora jojutlense damnificada por el terremoto, de un dirigente con cara de junior que explicó cómo seguiría operando el plan de reconstrucción, de un Gobernador torpe que no sabe leer en voz alta y avergüenza a nuestra querida Olga, la intelectual.

Llegó a la una y media de la tarde, con el sol, pero con la brisa de quién sabe dónde en un municipio cálido aún en diciembre. Una brisa de ala de ángel. Llegó algo despeinado, pero fresco, con una guayabera de lino y discretos bordados romboides. Llegó para prestar atención a lo que gritaban. Es muy sensible a su público. Como un histrión, se debe a esas muchedumbres. O no. Como un general bonachón, sabe cómo hablarles a sus tropas. O no. Le importa la gente, lo que él llama “pueblo” y conoce. Y lo reconoce. Y le aplaude. Y lo vitorea. Y se calla para escucharlo.

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, sí, Presidente (aún no lo asimilamos del todo) pronunció un mensaje el 11 de diciembre de 2018 en pleno centro de Jojutla, Morelos. Fue su primera visita como mandatario. Había expectación, cierto júbilo, cierto fanatismo como si las personas ahí congregadas estuvieran esperando a una estrella de rock.

AMLO anuncia 10,000 mdp en 2019 para la reconstrucción nacional, desde Jojutla.

AMLOVE, le dicen en los festivales que lo honran. AMLOVE porque se ha arrodillado ante los pueblos indígenas. AMLOVE porque subirá las pensiones al doble a los jubilados. AMLOVE porque les dará becas insólitas a los jóvenes para que estudien, “abrazos, no balazos”. AMLOVE porque no tolerará la corrupción y hará justicia. AMLOVE porque habla directo, sin ambages, porque el: “Me canso, ganso”, ya le dio la vuelta al planeta y lo repitió en Jojutla fuerte, en alto, seguro. AMLOVE porque sabe de la caricia con labia y el cocoguash, porque nos dice lo que queremos oír y lo grita. AMLOVE porque ya les quitó las pensiones a los expresidentes que seguían robando luego del despojo.

AMLOVE porque es humanista, liberal, demócrata. AMLOVE porque aprovechando nuestros recursos, erradicando las corruptelas, va a sacarnos del hoyo. AMLOVE porque se confiesa en el pódium, porque el micrófono es su arma de acercamiento, porque asegura que le han recomendado que le baje con las expectativas que anda regando en todos los rincones del país, “pero no les voy a hacer caso. Yo voy a seguir así, subiéndolas y aumentando el trabajo”, se compromete con arrojo suicida en el país de las fosas comunes, en el país de los corruptos, en el país de la Santa Muerte, en el país del que no transa, no avanza, en el país de los evangelios según los demonios que andan sueltos, el no tengo cash, el y yo por qué, el defenderé el peso como un perro, nos tenemos que apretar el cinturón; el país de los gasolinazos, la trata de blancas; el país de uno que uno no se traga ya ni con gansitos.

AMLOVE porque invoca a lo mejor que tenemos y olvidamos. AMLOVE a ciegas o con locura, sin sosiego, rescatando a los próceres que nos dieron una historia, un relato que pocos saben de veras. AMLOVE que nos devuelve un Morelos beatificado; un Juárez idealizado porque no fue tan puro; un Francisco I. Madero infalible y sin precio, pero la verdad es que al último este personaje por poco y se va al precipicio; un Lázaro Cárdenas del Río como Tata que consuela, pero no, ya somos huérfanos. No tenemos madre desde hace mucho. Ay, AMLOVE, porque nos quiere hacer creer lo que no somos, pero deberíamos. AMLOVE hablando de solidaridad, de fraternidad, de que se apoyará en la gente y que será ese pueblo el que rescate al país como su cultura misma a la que apuesta. “Nos ha salvado la cultura de cualquier tragedia: inundaciones, guerras, terremotos, malos gobiernos”, pontifica. AMLOVE porque hace que Cuauhtémoc Blanco frunza el ceño y Sánchez Cordero lo escuche entre preocupada y admirada, no es fácil leerla. AMLOVE porque dice que no habrá olvido y se compromete a venir a Morelos cada mes para revisar las obras de reconstrucción y los apoyos con tarjetas dadas sin intermediarios, “nada de que la Antorcha de la Libertad recibe el dinero y se los dará a los damnificados”, ironiza. AMLOVE porque no evade la exigencia de que se le pague a la UAEM, pero asegura de que “nada de que dame y dame dinero porque soy autónomo y no me puedes decir qué hacer, no, nada de fraudes, cuentas claras, chocolate espeso”, y le aplauden otra vez. AMLOVE que llama a la unidad como un abuelo joven: “Nada de pleitos”. AMLOVE carismático, seductor, adorado, al que solo le hace falta decir al final: “Patria o muerte, venceremos”, lo dice a su modo, con su esplendor de cabello de plata que se mueve con el: “¡Viva México!”. AMLOVE, qué le vamos a hacer, repartiendo un sueño como pastel de frutas por dondequiera que va, ¿quiere usted su rebanada?

NOTA EDITORIAL: Gracias Alma Karla Sandoval admirada, por permitirle a esta Coctelera Cultural Morelos la reproducción de tu texto, espero no haber dado un enter arbitrario para no desvirtuar ni un poquito la intención precisa con la que lo has redactado; y sobre todo, para el disfrute de esta reseña con tintes poéticos de letanía, por demás interesantísima y de suma actualidad en y para Morelos durante la llamada por el propio AMLO: Cuarta Transformación de México.

Habitantes de Jojutla, Morelos, continúan sin apoyos para reconstrucción de viviendas, reactivación de negocios y restablecimiento de servicios tras el sismo del pasado 19 de septiembre de 2017. Foto: Rubicela Morelos / Archivo
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